El chef

PASTA
julio 2, 2020
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El chef

Giancarlo Mazzarrino

Preparando tabla de embutidos

Había una vez: Giancarlo Mazzarrino.

Fue en el pueblo de Palagianello ubicado en la provincia de Tarento que Giancarlo Mazzarrino creció bajo las enseñanzas de sus papás, la tradición italiana y sus sabores. Mientras su familia preparaba minuciosamente su propio aceite de oliva, pan, carnes frías y pastas, el pequeño se maravillaba ante cada proceso hasta desarrollar un profundo amor y respeto por el Terroir italiano. Llevado por su pasión y raíces, Giancarlo no tardó en proclamarse futuro chef hasta graduarse en la ALMA a los 23 años y perfeccionando su arte trabajando en varias firmas gastronómicas como RESTAURANTE Piazza Duomo.

Donde nació la pacion

El chef de Pane e Pomodoro Fue en el pueblo de Palagianello ubicado en la provincia de Tarento que Giancarlo Mazzarrino creció bajo las enseñanzas de sus papás, la tradición italiana y sus sabores. Mientras su familia preparaba minuciosamente su propio aceite de oliva, pan, carnes frías y pastas, el pequeño se maravillaba ante cada proceso hasta desarrollar un profundo amor y respeto por el Terroir italiano. Llevado por su pasión y raíces, Giancarlo no tardó en proclamarse futuro chef hasta graduarse en la UNIVERSIDAD a los 23 años y perfeccionando su arte trabajando en varias firmas gastronómicas.  

Varios años después, sus raíces latinas lo llevaron a aventurarse en tierras suramericanas hasta encontrar la ciudad de sus sueños. Un valle escondido dentro de las montañas antioqueñas, reconocido por su clima, cultura y calidez humana que con el tiempo conquistaron el corazón del chef.

Medellin

Y ahí fue, que la ciudad de la eterna primera fue escogida como el nuevo comienzo de Giancarlo para compartir su eterno amor por la cocina. En 2000 Giancarlo comenzó a compartir su pasión abriendo su primer restaurante: Pane e Pomodoro, ubicado en el sector de Laureles y rindiendo homenaje a dos de los elementos que tanto caracterizan su cocina: el pan (pane) y el tomate (pomodoro). Dos ingredientes que el chef sigue respetando y utilizando con amor para elaborar sus recetas.

La masa

Por un lado, encargándose de la creación de su pan, seleccionando con consciencia la materia prima que componen sus masas y fermentándolas durante 48 horas para romper con las proteínas de la harina y alcanzar una masa de pizza con olor a masa madre y con la suavidad de un pan focaccia. Por el otro, la decisión de utilizar únicamente el tomate San Marzano, importado directamente de Italia por su jugosidad, carnosidad, acidez y sabor.

Una base de tradición italiana sobre la cual el chef estableció su marca posicionándola como un referente de calidad para los amantes de la comida italiana. Hoy comer en Pane e Pomodoro es revivir a mordiscos la infancia, cultura e historia de Giancarlo teniendo la confianza que los ingredientes que componen sus recetas fueron escogidos con amor y preparados con consciencia.

¿Una recomendación? Empezar su experiencia pidiendo una tabla de carnes frías y antipastos preparados por el mismísimo chef junto a los quesos artesanales enviados de diferentes rincones de Colombia por parte de sus compatriotas que recomendamos acompañar con un vaso de lambrusco rojo. Luego, compartir en familia su famosa pizza Crudo Burrata preparada con tradición y con un queso burrata casero para finalmente coronar con un tiramisú casero que respeta los pasos enseñados por su abuela.

Un viaje a Italia y una experiencia inolvidable.

Bienvenidos a Pane e Pomodoro.

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